lunes, 20 de noviembre de 2017

El curset del GIE




Comencem un altre curset. Els aficionats a l’espele tenim aquesta extranya compulsió per a fer proselitisme. Sempre, a tot arreu, a la majoria de grups, periòdicament s’han fet i es fan cursos per tal de guanyar adeptes a una activitat dura i patidora, però alhora interessant i molt encisadora. Uns ho tasten i no tornen mai més, altres, els menys, persisteixen un temps i, amb una mica de sort, arriben a agafar també afició.

L’espeleologia és una activitat cada cop més minoritària en un temps en el qual hi ha un gran increment de visitants a la muntanya, un gran desenvolupament del turisme de muntanya amb els conseqüents resultats: massificació, deteriorament del medi, restriccions, accidents...

Pujem a Campgràs, a les cavitats prou conegudes i tants cops visitades. Hi anem a l’avenc de la Fragata i al Pasant. Feia alguns anys que no visitava la Fragata, continúa amb els espits de sempre, una mica atrotinats i envellits ja, hem de fer una mica de manteniment per poder fer-los servir. El Pasant té equipament renovat, amb quimics.


Mentre donem les explicacions adients i supervisem els cursetistes aprofito per a fer algunes fotos de forma ràpida i sense gaire preparació. El proper cap de setmana, més.
























jueves, 19 de octubre de 2017

La cueva de Aso





Conocida también como cueva del Molino de Aso o cueva de los Moros, es una cavidad con dos bocas que discurre paralela al barranco de Viandico, barranco tributario del río Bellós, en el cañón de Añisclo. En el interior encontraremos un pequeño curso subterráneo de agua con un caudal bastante variable en función de la época, y una corriente de aire bastante apreciable, sobre todo en los pasos más estrechos o menos amplios. Tiene un interés estético innegable, con una gran boca de entrada y una galería ancha en sus inicios, con techo más bien plano y suelo lleno de sedimentos acumulados por el río, arcilla y cantos rodados.

La primera topografía de la cavidad la realizó Lucien Briet, y desde entonces ha sido objeto de concienzudos estudios de su fauna por los aficionados a la bioespeleología, que han descrito diversas especies nuevas.

Hace algún tiempo llegar a ella no era sencillo, no había carreteras asfaltadas y las pistas existentes eran largas y poco transitables. Añisclo era entonces un paraje solitario, no encontrabas a nadie por aquí. En pocos años, la mejora de las vías de comunicación ha hecho revivir la zona y se han recuperado pueblos que estaban casi abandonados. Con la adecuación de los accesos y la popularizacion de las actividades en la montaña, la presencia humana en el cañón ha aumentado de forma más que notable, lo difícil es venir y estar solo.

También las visitas a la cueva han cambiado mucho, antes no entraba nadie, o casi nadie, y en tiempos recientes podías encontrar verdaderas aglomeraciones, grandes grupos de personas guiados por las empresas que se dedican a eso que llaman 'aventura'. El recorrido cueva de Aso y salida al barranco Viandico es sencillo y entretenido. Primero te llenas de barro y luego te das un chapuzón en un agua fresca de verdad. Por otra parte, el efecto del gran incremento de frecuentación en seguida se pudo apreciar sobre el medio, las cuevas son ecosistemas delicados, y la presencia humana siempre es invasiva, más aún si no es extremadamente cuidadosa.

En la actualidad la cavidad está cerrada, se cerró si no recuerdo mal hace unos dos años, al parecer, con la intención de la promoción turística. Es interesante y curiosa, pero tampoco tiene formaciones muy espectaculares. La adecuación para la visita exigiría cambiar demasiado su fisonomía por un lado, y por otro, es seguro que será muy complicado volver a entrar para hacer fotos. No sé cómo estará ahora, desde que un día la encontré con una enorme reja cubriendo toda la boca no he vuelto a verla, ni creo que lo haga.













Perspectiva del cañón de Añisclo, Mondoto y Sestrales. Al fondo, las Tres Marías. 

Al fondo, la Peña Montañesa, Penya Montanyesa en la ortografía vernácula.


jueves, 12 de octubre de 2017

Avenc de Can Sadurní


Una boca de amplias dimensiones y dividida por un gran puente de roca da acceso a un pozo vertical de 74 metros, con una repisa a -22. La sima es un antiguo sumidero muy fosilizado, y con la base colmatada por gran cantidad de sedimentos que alcanzan a cubrir parte de las formaciones parietales, por lo que es posible que pudiera tener una continuación, impracticable por el enorme tapón de piedras que se intuye, de algunos metros de espesor. Hace algún año alguien realizó una prospección sacando piedras, pero el agua ha hecho su efecto y ha vuelto a cubrir con sedimentos una parte de lo excavado.

La cavidad fue explorada a finales del siglo XIX, considerando su descenso como uno de los primeros de la espeleología moderna, y el primero en el macizo. Pensar cómo bajaban en aquella época estos pozos siempre me ha resultado admirable por la precariedad de medios y técnicas, nada que ver con lo que usamos en la actualidad.

Aprovecho la inestable repisa para hacer alguna foto de los primeros metros del pozo, con el riesgo de que algún flash se me vaya rodando hacia abajo

Una culebra de escalera huye de nuestra presencia 


Con tres fotos ya hay bastante, no la molesto más con los flashazos. Los bichos siempre son una tentación para la fotografía, pero a ellos les gusta más bien poco

Mientras empiezo a hacer fotos, otros compañeros se entretienen practicando estas curiosas maniobras del croll contra croll 

Perspectiva de la base del pozo 





Más fotos de la boca



jueves, 28 de septiembre de 2017

Avenc J Cabezas



Esta cavidad, ubicada en el macizo de Garraf, la he visitado en diversas ocasiones. La he fotografiado también varias veces, pero me sigue llamando la atención. Las fotografías recogen algo más que la simple imagen, plasman también el momento en el que se hacen. Ahora llevaba un objetivo fijo, sin zoom, con una focal de 21 mm. Los objetivos fijos suelen dar más calidad que los zoom, y en las ampliaciones de las fotografías se nota. Es una lente pequeña y manejable, cuestión importante para meterla bajo tierra. El inconveniente, al ser una focal fija, es que a veces cuesta buscar la composición, sobre todo en lugares pequeños. Un 21 mm en una cámara APS-C, una réflex normal, 'de aficionado', sería más o menos un 35 mm en una camara de formato completo, full frame o FF. 

El pozo de entrada

La cavidad, muy concrecionada, consta de un pozo de unos 55 m de profundidad, acampanado, y una pequeña sala, llena de cristalizaciones, a la que accedemos después de bajar una pronunciada rampa, un resalte y superar un paso desobstruido. Existe otra sala colgada en la vertical de acceso algo complejo. Se abrió, como tantas otras de la zona, en una pequeña cantera de 'sal de llop', una variedad de la cristalización de calcita usada para la fabricación de cerámica. 





Un pequeño resalte antes de la sala final

Rincón de la sala terminal 

 El suelo de la sala está tapizado de coliflores













Una antigua barraca de piedra, usada en las labores de la agricultura, rehabilitada